jueves, 22 de septiembre de 2016

Libra - Hércules y El Jabalí de Erimanto

Hoy a las 11:22 AM (Stgo., Chile 14:22 GMT) el Sol entra en Libra, dando inicio a la Primavera en el Hemisferio Sur y al Otoño en el Hemisferio Norte. Puedes leer la publicación anterior sobre el signo aquí.

Y continuamos con los Trabajos de Hércules, conectados con los signos zodiacales...
Euristeo se devanaba los sesos buscando una tarea de la que Hércules no pudiera salir indemne cuando se entera del jabalí gigante, de colmillos afilados como dagas que asolaba Erimanto, un monte en Arcadia, originalmente reservado a Artemisa para sus danzas en las crestas de las montañas. Cuando la diosa se irritaba con un país, enviaba un jabalí salvaje que arrasaba los campos de los campesinos y habitantes. Euristeo ordena a Hércules capturar la fiera y traérsela viva.

Hércules salió de Micenas cargado con su maza y su carcaj lleno de flechas venenosas. De camino hacia el monte Erimanto, llegó en primer lugar al país de los centauros y quiso visitar a su amigo, el centauro Folo, quien lo recibe con hospitalidad y le ofrece carne asada, mientras él come carne cruda. Hércules tuvo sed y pidió vino. Folo le expresó que sólo contaba con una tinaja, que era propiedad de todos los centauros, por lo que no estaba autorizado para abrirla si ellos no se encontraban presente. El héroe rogó e insistió hasta que Folo terminó por acceder, abriendo el enorme Pithos o tinaja y ambos bebieron.

Este vino era regalo de Dioniso, evidentemente peligroso y los centauros todavía no conocían su naturaleza.

Los centauros -armados de rocas y antorchas-, atraídos por el aroma del vino se presentaron en la caverna de Folo, bebieron hasta emborracharse y pronto transformaron su fiesta en una violenta pelea. Arremetieron luego contra Hércules, quien para defenderse disparó sus flechas envenenadas con la sangre de la Hidra, dando muerte a diez de ellos.  La pelea se extendió hasta la cueva de Quirón, su maestro y el más sabio y justo de los centauros. Fue así como persiguiendo a uno de éstos, ya dentro de la cueva, Hércules le lanzó una de sus flechas que atravesó su brazo y fue a dar en el muslo de Quirón.

Este involuntario acto causó enorme tristeza a Hércules, que corrió a quitarle la flecha y aplicarle un remedio proporcionado por el propio Quirón. Pero el veneno era demasiado poderoso y el centauro no podía ni curarse ni morir. Después de una larga agonía, gracias a la intervención del mismo Hércules ante Zeus, éste accedió para que su maestro pudiera intercambiar de lugar con Prometeo, quien vivía su propio calvario, castigado por haber robado el fuego sagrado y entregárselo a los hombres. El titán se encontraba encadenado en la cima de una montaña, donde cada noche venía un águila y le devoraba su hígado que volvía a regenerarse. De esta forma, Quirón murió al fin y Prometeo fue liberado.

Mientras Hércules enterraba a sus víctimas, su amigo el centauro Folo extrajo el arma envenenada del cadáver de un centauro y se quedó maravillado de que una cosa tan pequeña pudiera matar a un ser tan grande. La flecha se le resbaló de las manos y le cayó en el pie, dándole muerte a él también. Hércules, desolado, enterró a su amigo al pie de la montaña que tomó su nombre y continuó camino hacia el monte Erimanto en busca del jabalí.

Junto con retomar el trabajo que tenía que finalizar, Hércules observó que lo más difícil era encontrar al jabalí, ya que la terrible bestia se escondía muy bien y sólo salía de su escondite para sembrar el pánico entre los habitantes de Arcadia. Revisó uno por uno cada arbusto y revolvió las malezas. El jabalí huyó y Hércules fue tras él atravesando valles y montañas sin descansar.

Hércules vio un desfiladero sin salida y logró que el jabalí, ya agotado, se internase para reposar. Luego, colocó con habilidad una trampa oculta y esperó en una sombra oscura la llegada del jabalí. Las horas y días pasaron y él siguió esperando hasta que el jabalí -impulsado por el hambre-. salió de su guarida buscando comida y cayó dentro de la trampa. A su debido tiempo Hércules soltó a la bestia salvaje haciéndola prisionera de su habilidad. Logró dominarlo y lo obligó a ir por el camino que deseaba hacia Micenas.

Otra versión cuenta que Hércules se las ingenió para sacar al jabalí de su madriguera gritando hasta lograrlo y conduciéndolo luego hacia las cumbres nevadas. Persiguió y acosó al jabalí hasta hacerlo meterse en un paraje donde la nieve es muy profunda. Estando ya el animal fatigado, lo capturó a lazo, le sujetó las fauces de afilados colmillos y lo doblegó. Sujetando sus patas traseras lejos del suelo, obligó a la bestia a bajar por la ladera de la montaña en sus patas delanteras, conduciéndolo finalmente hasta Euristeo.

Entonces tuvo lugar la escena que tanto gustaba representar a los pintores de cerámica.  El héroe con el jabalí salvaje a la espalda, pisa el borde del recipiente enterrado en el que Euristeo se ha escondido, tan sólo se ve la cabeza y los brazos del cobarde, pues tenía tanto miedo del jabalí como de la muerte.

Es en este trabajo donde se evidenció la gran cobardía del rey Euristeo, ya que cuando Hércules le presentó al jabalí, escondido en la tinaja, le obligó a retirar al animal de su vista.

Relación de este trabajo con el signo de Libra:
  • El encuentro con su amigo Folo y sus consecuencias posteriores.  En este trabajo Hércules, por primera vez, fue consciente del impacto de actuar en el mundo, reconociendo "un más allá de sí mismo" y cómo cada acción que realizamos tiene repercusiones en lo social.
Cuando fue incapaz de reconocer la existencia de un entorno más allá de sí mismo y sus necesidades, al beber lo que no era suyo, y más tarde, al asesinar a los centauros que reclamaban lo propio, Hércules demostró que aún no era responsable de su actuar en el mundo. Como consecuencia de ésto, su amigo Folo fue muerto accidentalmente, así como su amado maestro Quirón, el único centauro inmortal, el más sabio de los centauros queda herido de una herida que nunca sanaría.

Los centauros son criaturas duales, mitad hombre y mitad caballo. Tienen el pecho y a veces incluso las piernas, de hombre pero la parte posterior del cuerpo, desde el torso, es la de un caballo, teniendo cuatro patas de caballo y dos brazos humanos. Viven en los montes y se nutren de carne cruda y tienen costumbres brutales. Tanto Folo como Quirón eran de naturaleza diferente. Quirón había nacido de la unión de Filira y Cronos y era por tanto, medio hermano de Zeus, mientras que Folo era hijo de Sileno y de una ninfa de los fresnos. Quirón y Folo no tienen el temperamento salvaje de sus congéneres, son hospitalarios, benévolos, quieren a los humanos y no recurren a la violencia.

Esto realza el desenlace de los actos de Hércules y pone de manifiesto su comportamiento, que fue más similar al de alguien que compartía la violencia y el desequilibrio de los centauros menores, que al de alguien donde la naturaleza animal y humana se encuentran "apaciblemente" equilibradas, como en el caso de Quirón y de Folo. Hércules fue guiado por la naturaleza inferior de su propia personalidad, desconociendo el hecho de que es un ser dual, donde ambas dimensiones, tanto la espiritual como la material, deben convivir armoniosamente para la consecución de la meta propuesta, y no quedar sujeto a que sus acciones sean condicionadas por la pequeña voluntad personal.

Libra marca la necesidad de equilibrio, de una conjunción entre valores opuestos, de ahí que sea un signo de relaciones. Así la fase de Libra implica un equilibrio entre la luz y la oscuridad, entre la consciencia y el inconsciente de la psique individual.

En el viaje heroico, Libra representa el encuentro con el otro, la capacidad de ser un espejo para el otro y de verse reconocido en él. Como sabemos, el signo opuesto, Aries, tiene una orientación marcadamente egoica simbolizada en el Yo, pero no puede haber Yo sin Tú, y éste es Libra, el Tú que ayuda al Yo a reconocerse, a proyectarse, a crecer. También se puede entender el encuentro con el Tú como una muerte, como un encuentro con la propia sombra proyectada en los demás.
  • Hércules no usa la fuerza bruta para capturar a la bestia. Coloca una trampa, espera pacientemente y permite que el jabalí caiga por si solo en ella; doblegándolo de esta forma y conduciéndolo luego hasta Micenas. Es de Libra, el evitar un encuentro directo y no gastar más fuerza que la necesaria. El busca tener éxito en sus fines más con persuasión que con brusquedad. 
  • Se dice que el espectáculo que provoca Hércules, cuando baja con el jabalí por la ladera de la montaña corriendo con sus patas delanteras y él sujetando las traseras, provoca mucha risa a quienes observan.  En este incidente se observa la habilidad del librano para encontrar soluciones inusitadas, y para percibir el valor de lo incongruente. Hércules no sólo realizó la tarea asignada, él hizo del feroz jabalí un objeto del ridículo.               
En este trabajo Hércules pudo aprender la lección de la repercusión social del propio actuar en el mundo, en la medida que pudo hacer frente a su verdadera tarea, llevar la paz y el equilibrio a Erimanto, una zona azotada por la voracidad de un animal fuera de todas proporciones.

FUENTE:  "Los Trabajos de Hércules", Alice Bailey, Editorial Luis Cárcamo, Madrid, España

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