sábado, 29 de noviembre de 2014

El Cielo de Diciembre 2014. Hemisferio Sur

Efemérides observadas desde el Planetario de la ciudad de Rosario,
Provincia de Santa Fe, Argentina.  21/12/14 Solsticio de Verano en H. Sur
Contempla la quietud del cielo sobre tu cabeza y percibirás el movimiento
de la tierra bajo tus pies.......

sábado, 22 de noviembre de 2014

Sagitario - el centauro Quirón

Hoy a las 6:39 AM el Sol entra a Sagitario (hora Stgo., Chile 9:39 GMT)

La simbología de Sagitario es tan antigua como el uso de la flecha y el arco.  
En Mesopotamia y en Egipto, el Signo se representaba con un arquero arrodillado. 
En algunas reproducciones arábigas se le muestra como un tigre con una cola que termina en cabeza de dragón.
El zodíaco griego equiparó a Sagitario con la figura del centauro que lanza flechas hacia el infinito, representando así el triunfo de lo civilizado sobre lo salvaje.

 
Sagitario - Johfra Bosschart
La raza de los centauros -criaturas mitad caballos y mitad humanas- reconocía dos orígenes:
Un grupo descendía de Kentauros, el hijo de la diosa Hera y del mortal Ixión, que se unió a las yeguas del monte Pelión. Tenían un carácter pendenciero y moraban de modo salvaje en los bosques, donde expresaban su fuerza  bruta, insensata y ciega.
La otra rama provenía de la unión del dios Cronos y de Filira, la hija del Océano.
Encarnaban la fuerza de la ley al servicio de  los combates justos. Quirón era el más sabio y honesto de todos ellos. Había sido educado por Apolo, el dios-sol y Artemisa, la diosa- luna, y tenía fama de sanador, erudito y profeta.
Gracias a sus cualidades Quirón había llegado a ser el rey de los Centauros, fijando su residencia en una gruta en la cima del Monte Pelión. Hasta allá eran enviados los héroes e hijos de los dioses a fin de ser instruidos en el manejo de las armas, el arte de gobernar, el respeto a la ley divina y la sanación a través de las hierbas y las plantas.

Quirón enseña a Aquiles el arte de la arquería
Cierto día, el centauro recibió la visita de su amigo Hércules (Herakles), quien acababa de dar muerte a la Hidra y aún llevaba el veneno incurable del monstruo en la punta de sus flechas. Una de ellas cayó e hirió accidentalmente a Quirón en el muslo.
Dando alaridos, el centauro se refugió en la gruta. Sus dotes de sanador no pudieron contrarrestar el poder de la mortífera sustancia de la Hidra y, aun cuando arrancó la flecha de su cuerpo, la herida permaneció siempre abierta, ya que Quirón era semidivino y no podía morir.
Tiempo después, cuando el titán Prometeo robó el fuego de los dioses y fue encadenado por Zeus a la roca, el dios del Olimpo exigió un sustituto inmortal que muriera en lugar de Prometeo y descendiera a los infiernos. Hércules intervino ante Zeus para que ese inmortal fuera Quirón, el descubridor del arte de la curación, cuya imagen quedó eternizada en la constelación de Sagitario, el signo del centauro.

La pauta de vida de los Sagitario
La figura del centauro que lanza flechas hacia el infinito relaciona tres dimensiones de la existencia que vivencian los Sagitario a lo largo de su vida: lo instintivo, lo humano y lo divino. El individuo está entre el caballo y el arco como un puente entre la bestia y el espíritu. O si se prefiere, entre las pulsiones primordiales de la Tierra y la fuerza de la sabiduría conducente al Cielo.

Esa dualidad -que se subraya en el mito a través de los dos grupos de centauros- refleja la pugna que moviliza a los representantes del Signo. Su sentido de confianza y su carácter chispeante y alegre deben lidiar con los rasgos paralizantes. Internamente los aspectos expansivos y optimistas intentan zafarse de los impulsos instintivos, a los que parecen estar sujetos, con el fin de viajar libre y despreocupadamente más allá de las propias fronteras, expandiendo los límites de la vida cotidiana.

Pero como el sabio Quirón, los Sagitario están atrapados en un cuerpo donde tiene lugar la herida con el veneno incurable de la Hidra, que proviene del lado oscuro de la vida y contra el cual no pueden hacer nada. Es la tristeza, la vulnerabilidad y la desesperanza que suelen esconderse tras la brillante superficie del Signo y que empujan al individuo a esforzarse por ser feliz y a ofrecer esperanza a los demás.

El sino del rey de los centauros muestra la amargura y el dolor incurables que paradójicamente da impulso a su vuelo ascendente, aunque habrá de llegar el momento en que el espíritu aventurero, expansivo y optimista aprenderá a caminar con el lado animal. Y así como Quirón sacrifica su alma por la de Prometeo, la vida les muestra entonces el profundo significado que siempre han buscado, trocando la herida por la sabiduría.

Agenda Astrológica 2004 de Paulina Peñafiel y Javier Ibacache