domingo, 20 de abril de 2014

Tauro y el Minotauro de Creta

Hoy a las 0:56 AM (hora Stgo., Chile 3:56 GMT), el Sol entra en Tauro


C.G. Jung consideraba a la Astrología como mitología proyectada en el cielo, o sea imágenes arquetípicas. La energía irrumpe para dar comienzo a los nuevos ciclos. El ímpetu de Aries va hacia adelante y en línea recta pues es el camino más corto entre dos puntos. Ya con el camino abierto, es función de Tauro, que esa energía se vuelva productiva, por lo que su movimiento será circular como el de todo objeto que intente extraer sustancia.  


Tauro está simbolizado por el buey, el toro o la vaca. Un animal laborioso que ayuda al agricultor a arar la tierra que le dará alimento (el buey); un animal majestuoso y aguerrido que embestirá cuando es provocado (el toro) y un animal tranquilo que come pasto y devuelve en leche lo que recibe (la vaca).  Estas tres actitudes: productividad, lucha y bienestar marcan tres posibles relaciones del signo con el mundo. Tauro disfruta de los dones que alcanza a través de sus sentidos, el concepto de placer no le es ajeno, sostiene un espíritu práctico en la búsqueda de resultados que le otorguen seguridad personal y sabe pelear y cuidar lo que considera que le pertenece. 

Johfra Bosschart
Afrodita, la diosa de la belleza y el amor sensual, llamada así por los griegos y Venus, por los romanos, es quien rige el signo de Tauro.

En la mitología hay tres toros asociados a este signo:
  1. El toro blanco en que Zeus se transformó para seducir y raptar a la joven Europa y llevársela a Creta.
  2. La vaca en que la celosa Hera, esposa de Zeus, convirtió a Io, una de sus amantes.
  3. El magnífico toro blanco de Creta del que se enamora Pasifae, esposa del rey Minos y de cuya unión nació el monstruoso Minotauro.

El Minotauro de Creta

El mito cuenta que Zeus, descubrió a la bella princesa Europa y la deseó. Como la joven no se dejaba seducir, Zeus se disfrazó de un precioso toro blanco en el que ella se montó. Así se la llevó a través del mar a la isla de Creta y tuvieron tres hijos: Minos, Radamantis y Sarpedón, que fueron adoptados por Asterios, rey de Creta, quien se enamoró de Europa y se casó con ella.

Tras la muerte del padre adoptivo surgió la disputa sobre la sucesión al trono. Minos, el mayor resolvió el problema orando al dios Poseidón por una señal divina y haciendo un pacto con él. Poseidón le envió un toro desde el mar para que todos supieran que el derecho a gobernar correspondía a Minos, por haber sido favorecido por poderes divinos. Minos, a su vez, accedió a sacrificar este toro al propio dios, para reafirmarle su lealtad y reconocimiento de que su poder no era sólo suyo sino del dios de las profundidades oceánicas y que lo utilizaría responsablemente. 

Sin embargo, una vez que se hubo asegurado la corona, Minos no cumplió su promesa. La codicia y la vanidad (sombra de Tauro) le dominaron y engañó al dios respecto al sacrificio prometido. Pensó que el toro era tan hermoso que sería una pena sacrificarlo, por lo que hizo que la fabulosa bestia se quedara entre su manada para que actuara de semental, en lugar de desperdiciarlo en el altar de sacrificios. Y para satisfacer al dios, buscó el segundo mejor de sus toros y lo sacrificó en lugar del primero. Pero Poseidón como dios, no era engañable y castigó a Minos, enloqueciendo al toro y pidió ayuda a Afrodita -la de mirada vacuna-, para fraguar otra venganza. Ella hizo que Pasifae, la esposa del rey Minos sintiera una pasión incontrolable por el animal. Pasifae se las arregló para satisfacer su ardiente lujuria (sombra taurina también) con la ayuda del artífice Dédalo, que le construyó una vaca de madera de tamaño real para que ella se ocultase en su interior, engañara al toro y consumara así la unión sexual. El resultado de esta extraña relación fue el nacimiento del Minotauro, un monstruo con cabeza de toro y cuerpo de hombre que se alimentaba exclusivamente de carne de vírgenes humanas.

Minos toma conciencia del castigo de Poseidón y a fin de ocultar a esta criatura horrible, bestial y despiadada, pide a Dédalo construir un laberinto. Cada año debía enviar de Atenas diez jóvenes y diez doncellas para saciar el apetito del Minotauro. 

Año tras año, el cáncer secreto que existía en el centro del reino de Minos corroía su tranquilidad, hasta que Teseo, el héroe ateniense hijo de Poseidón (según algunas versiones), se embarcó hacia Creta para eliminar al Minotauro, hecho que logró con la ayuda de Ariadna, hija de Minos, quien le pasó un ovillo de hilo con el que Teseo pudo ir desenrollando en la medida que se adentraba en el laberinto y así regresar después de matar al Minotauro. 

Cuenta el mito que Poseidón después de esto sale del mar y con su tridente derrumba el laberinto y muere Minos, quedando liberados todos los jóvenes y formándose una nueva generación en la que Teseo y Ariadna son los nuevos gobernantes de Creta.

Simbología

En este relato se observa la unión entre el don divino y el poder material, el regalo de los dioses y el uso del poder personal. 
Minos había obtenido un beneficio personal y la devolución del toro hubiera simbolizado su sumisión generosa al poder recibido, mientras quedarse con el toro significa seguir el impulso del auto engrandecimiento egocéntrico. Este rey por “la gracia de Dios” se convierte en el poderoso “monstruo-tirano”, buscando solo su propio beneficio…comenta el mitólogo Joseph Campbell, remitiéndose a la figura del acaparador de beneficios, al codicioso que sólo se preocupa por “él y lo suyo”.
El poder terrenal que le posibilita aumentar las riquezas es el regalo para el signo de Tauro mientras el desafío es el monstruo-tirano al que deberá enfrentar. Al comienzo de la historia el rey Minos se presenta como un hombre decente que no se apodera del trono por la violencia o la traición. Acude a los dioses para invocar un juicio y estos le recompensan por su humildad. Pero la codicia y la vanidad le arrebatan lo mejor que hay en él. Una vez que obtiene lo que quiere, desea algo más, se olvida de sus ideales y comienza a sentirse superior, creyendo poder engañar al dios Poseidón.
El Minotauro es la imagen feroz de algo ciego, bestial y despiadado que mora en el centro del reino y, por lo tanto, en el corazón del mismo rey. Refleja la "sombra" en el inconsciente. Es una imagen mítica de nuestra humanidad que puede volverse ciega por los instintos, perdiendo la capacidad de reflexión, los altos ideales y la generosidad. Oculto en el centro mismo de un reino, aparentemente abundante y poderoso, conduce a un estancamiento que provoca la llegada del héroe para movilizar la situación.
Minos, Teseo y el Minotauro -aspecto oscuro y bestial de su propio padre- y al mismo tiempo el símbolo del pecado de Minos están vinculados por el toro y son aspectos de un mismo núcleo arquetípico. En cierto sentido Minos y Teseo son figuras duplicadas pues uno cometió el pecado y el otro debe redimirlo.

El toro, por su parte, no es violento, es un animal terrenal y está relacionado con la fertilidad terrestre. No es malo, pero si el hombre le permite ir a su antojo puede arrastrarle a la destrucción porque se mueve solamente siguiendo sus caprichosos deseos (el toro vaga por la isla de Creta aterrorizando a los pobladores). La represión tampoco es adecuada (el toro escondido en el laberinto sigue con apetito). No se trata de matar al buey sino de aprender a trascenderlo, manteniendo un respeto mutuo de modo que el toro llegue a ser más humano y el hombre más animal.
Tauro  y Venus en este signo, están relacionados con la calidez, el deseo, la perseverancia, la productividad, la tranquilidad, la belleza, el bienestar, los olores, los sabores, la sensualidad, el confort, la fecundidad, las pertenencias, la naturaleza, el erotismo y los celos.
Bibliografía:
-       “Astrología y Destino” Liz Greene
-       “El héroe de las mil caras” Joseph Campbell
-       "Cosmos Interior" : Astrología y Mitología griega
-       "Jung, Astrología y Mitos" Alberto Chislovsky

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