viernes, 21 de junio de 2013

Cáncer - El cangrejo de Hera

El símbolo asociado a Cáncer es el cangrejo, animal acuático y lunar por excelencia. Los caldeos llamaron al signo la Puerta de Los Hombres, a través de la cual el alma descendía de los cielos para encarnarse. Los egipcios, a su vez, identificaban la constelación con dos tortugas conocidas como las Estrellas del Agua. En otras versiones se le equiparaba con el "scarabeus", un escarabajo que llevaba entre sus pinzas una pelota de estiércol, símbolo de la inmortalidad y de la autocreación.

Cáncer - Johfra Bosschart
Para los griegos, el origen del signo radicaba en uno de los Doce Trabajos de Hércules, el hijo que Zeus concibiera con una de sus tantas amantes y que fuera objeto de la cólera de su esposa, la diosa Hera. Como resultado, el héroe debió someterse al rey Euristeo (protegido de Hera), prestar servicio durante doce años y ejecutar en ese período una docena de tareas cuasi titánicas. En una de ellas, debió enfrentarse con la Hidra, monstruo serpentino de nueve cabezas que habitaba en un pantano y cuyo venenoso aliento arrasaba con toda vida en el país de Lerna. Aconsejado por la diosa Atenea, Hércules se aproximó a la guarida del peligroso animal, le arrojó flechas ardientes y le obligó a salir. Conteniendo a su vez el aliento, lo confrontó e intentó en vano descabezarlo, pero donde antes había una cabeza rápidamente crecían otras tres. Hasta que descubrió que al quemar las heridas con ramas ardientes se detenía el flujo de sangre y el monstruo perdía fuerza. Entonces emergió de las profundidades del pantano un cangrejo gigante enviado por Hera que sujetó con sus pinzas al atacante, le mordió los pies y los tobillos y amenazó con cambiar el curso de la batalla. Hércules lo aplastó, destruyó su caparazón y completó exitosamente la hazaña. La diosa, en tanto, elevó en recompensa la figura del cangrejo a los cielos en la constelación de Cáncer.

La pauta de vida de los Cáncer

Hércules y la hidra de Lerna
La saga del Cangrejo y de la Hidra de Lerna describe parte del psiquismo de los cancerianos, en la medida que Hera y Hércules (o Herakles, que irónicamente significa "a la gloria de Hera") simbolizan los dos lados que aparecen tensionados en sus biografías. Uno de ellos (Hera) remite a la pauta regresiva que pugna por perpetuar el reino materno y el estado uterino usando todo tipo de artimañas (como el envío del cangrejo). El otro (Hércules) alude al impulso por tomar distancia de ese mundo acuático (graficado por una monstruosa Hidra y el pantano, metáforas de resentimientos y emociones estancadas). La madre personal del canceriano es, en rigor, el foco de proyección de una pugna que le pertenece al individuo. Frente a ella se polarizan las demandas de la conciencia y de libertad del ego. Dado que Cáncer es una puerta de entrada a la imprecisa, cambiante e inasible experiencia emocional, la manera en que se desarrolla esta "batalla" está plagada de sutilezas. Así lo sugiere la artimaña del cangrejo que socava la estabilidad de Hércules sujetándolo con sus tenazas para luego morderlo. Esta es quizá una elocuente imagen de la estrategia típicamente canceriana que evita la confrontación directa y opta por la impopular pero extendida manipulación emocional, donde cabe todo tipo de idealizaciones de la nutrición materna a fin de defender raíces y pertenencia a un clan, como sugiere la implacable actuación de Hera. La forma en que la persona actualiza el mito en su vida estará mediada por otros factores de la carta astral. No obstante, frente a la energía de Cáncer es usual que las mujeres aprendan las lecciones del signo desde la maternidad mientras los hombres -como Hércules- pugnen por reconciliarse con la diosa Hera que llevan consigo, aunque en el camino deban batallar con la Hidra personal. La disyuntiva radica en dejarla crecer en el pantano o arrojar flechas ardientes a tiempo para que salga a la luz.

Agenda Astrológica 2004 de Paulina Peñafiel y Javier Ibacache

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