jueves, 19 de abril de 2012

Tauro - El Minotauro de Creta

El toro es un signo que data de la Prehistoria. Aparece en los dibujos más antiguos de las cavernas, primero como bisonte y luego como el animal que hoy conocemos.
En Egipto se le asoció con el dios Apis, quien llevaba el Sol entre sus cuernos. En Persia se le presenta como el prior animal creado por Ormuz, dios de la luz.

Tauro - Johfra Bosschart
En el mito griego, Zeus le reserva al toro un espacio en el firmamento luego de tomar su forma para raptar a la doncella Europa, con quien se abre la saga del Minotauro de Creta.
Europa era la bella hija del rey de Fenicia que cautivó a Zeus en la playa de Sidón un día de primavera. A fin de seducirla, el dios se presentó como un toro blanco que deslumbró a tal punto a la doncella que montó en él.
El fabuloso animal le llevó a través del mar hasta la costa de España, donde cambió su aspecto bovino por el de un hombre e intimó con la princesa. De la unión nacieron tres hijos que más tarde se enfrentaron por el trono de la isla de Creta.
Minos fue el vencedor con el respaldo de Poseidón, dios de los océanos, las figuras submarinas y los terremotos que confirmó la proclamación del nuevo soberano enviando un hermoso toro blanco desde las profundidades del mar a fin de ser sacrificado. Sin embargo, la majestad del animal tentó al rey: lo sumó a su rebaño y a cambio dio muerte al mejor de sus toros.
Molesto por el cambio, Poseidón pidió la intervención de Afrodita-Venus. Esta inspiró en Pasifae (la esposa de Minos) una pasión arrebatadora por el toro sagrado que la llevó a ordenar la construcción de una vaca de madera, donde se introdujo a fin de aparearse con el animal.
Nació entonces el Minotauro, horrendo monstruo con cuerpo humano y cabeza de toro que se alimentaba solamente de carne humana y que fue encerrado en el llamado “laberinto de Creta” a instancias del propio Minos, cuya soberanía habría de estar sujeta al sacrificio de los mejores muchachos y doncellas de Grecia.
Con la misión de dar muerte al Minotauro, Teseo (hijo de Poseidón) viajó desde Atenas y desembarcó en Creta, donde fue auxiliado por Ariadna, hija a su vez de Minos.
El joven héroe se internó en el laberinto siguiendo un hilo invisible, dio muerte al animal y se coronó nuevo rey de la isla.

La pauta de vida de los Tauro

El mito revela el patrón de vida de quienes nacen bajo el signo de Tauro, llamados a establecer una relación adecuada entre la conciencia y el mundo de sus instintos, las sensaciones y el cuerpo. Europa y Minos se dejan cautivar por la belleza de un toro blanco pero ambos muestran formas contrapuestas de vivenciar la experiencia: ella se monta en el animal y le permite avanzar hasta un territorio fértil; el retiene al toro sagrado y lo suma a su rebaño.
Laberinto del Minotauro, Creta
Son dos maneras de enfrentar la vivencia de la tierra, el manejo de los recursos y el placer de los sentidos.  La libertad y el desapego con que Europa se vincula con Zeus da pie a una dinastía. La avaricia y la terquedad con que Minos acapara al enviado de Poseidón incuba al Minotauro.
El monstruo parece simbolizar el lado oscuro con el que habrá de encontrarse en algún momento el taurino en su lucha con potentes pasiones o una codicia obsesiva, que suele encubrir con variadas formas de control, desde la cuenta bancaria hasta las escenas de celos.
Es común que -al igual que Minos- recluya ese lado suyo en un secreto laberinto y se refugie en la mente para eludir la amenaza de las sensaciones.  O, al revés, que se quede encarcelado en su cuerpo.  Con la ayuda de Ariadna, Teseo enseña un camino intermedio al internarse en el laberinto, símbolo del inconsciente, y enfrentar al monstruo, el lado menos luminoso del reino personal, fijando una suerte de puente entre los dos mundos escindidos.

Agenda Astrológica 2004 de Paulina Peñafiel y Javier Ibacache

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